Estrés es el término rey en psicología. Todo el mundo esta estresado. Pero ¿sabemos que es el estrés? ¿Qué nos produce estrés? ¿Cómo nos afecta a nivel emocional o fisiológico? ¿es bueno o es malo?
Podemos definir el estrés como “un estado de activación fisiológica mantenida del sistema motivacional defensivo del organismo” y, como tal, lo consideramos negativo para el individuo.
Cuando de forma repentina el organismo se enfrenta a una situación amenazante se producen una serie de reacciones adaptativas que actúan como fuerzas defensivas del
cuerpo. El organismo se moviliza por completo mediante la acción combinada de una serie de cambios neurofisiológicos, neuroendocrinos y neuroinmunológicos que le permitirán defenderse de forma eficaz del estímulo/situación amenazante o desafiante. Pero cuando esta activación fisiológica se mantiene en el tiempo se convierte en dañina para el individuo.
Ante una situación de estrés nuestro cuerpo se activa intensamente, pone en circulación una cantidad de recursos biológicos para realizar esfuerzos físicos (luchar, huir, correr) pero muchas veces las respuestas motoras no son adecuadas y las respuestas cognitivas (más útiles en nuestro entorno) no pueden utilizar los recursos. Todo esto genera una situación problemática. Por una parte, este incremento frecuente en la energía movilizada supone un cierto desgaste para el organismo y, por otra, la acumulación de productos no utilizados se quedará en el organismo sin cumplir la función biológica para la que fueron generados. Nuestro estilo de vida actual nos lleva a tener reacciones defensivas con demasiada frecuencia e intensidad y que se prolongan en el tiempo. Es fácil entender porque con el paso del tiempo pueden aparecer los problemas de salud física y mental que todos conocemos como asociados al estrés.
Nosotros estamos deacuerdo con Meichenbaun en que el estrés es el resultado de una “transacción” entre el individuo y su entorno. Él parte de la base de que las personas no somos meras victimas del estrés. Las situaciones a las que nos enfrentamos pueden ser más o menos desafiantes o amenazantes, pero lo que verdaderamente va a determinar la naturaleza del estrés que cada uno padezca será por una parte su manera particular de apreciar, valorar e interpretar la situación como amenazante o desafiante para ella en algún sentido. Y por otro los propios recursos o habilidades de afrontamiento que cada uno posea.
Nosotros no podemos cambiar nuestro estilo de vida, no vamos a dejar de tener sucesos vitales importantes como casarnos o divorciarnos, empezar un nuevo trabajo o evitar un despido, no podemos hacer mucho por evitar los ruidos molestos de los vecinos, las malas relaciones con un compañero de trabajo, pagar la hipoteca, los desacuerdos con nuestra pareja y los problemas con los hijos son inevitables,.. Pero si podemos entender mejor lo que es el estrés y aprender habilidades de afrontamiento que nos ayuden a llevarlo mejor.








